Las groserías son expresión de nuestras emociones

Octavio Paz, en su laureada obra,” El laberinto de la soledad”, menciona que la angustiosa tensión que anida en el interior de los mexicanos, se expresa en una frase que nos viene cuando la cólera, la alegría o el entusiasmo nos lleva a exaltar nuestra condición de mexicanos : ¡ Viva Mexico, hijos de la chin..da!


Las malas palabras, obscenas, groseras, vulgares y maldiciones, son palabras tabú, prohibidas por algunos, odiadas por otros, pero no ignoradas por nadie…..¿exclusivas de la gente con poca o ninguna educación ?.
Sin importar edad, género y nivel económico, las malas palabras están presentes en nuestra vida cotidiana. Las groserías, tienen funciones comunicativas que difícilmente pueden lograrse con otro medio linguistico, por ejemplo, ¡a huevo! se utiliza como una expresión afirmativa para decir “seguro que sí”, “por obligación” , “forzadamente”.
Desde que cumplimos 11 años, empleamos palabrotas de manera intensiva y extensiva, por tanto escucharlas de los adolescentes y adultos, y que decirlas tiene une efecto catártico (de purificación), lo que nos permite concluir que su uso se ha incrementado respecto a épocas anteriores.


Cualificando las groserías o majaderías( por recato y respeto a nuestros lectores, no las denominamos) pero se pueden dividir en : insultos sexuales, relacionados a desechos humanos, órganos sexuales, blasfemias, ofensas incestuosas, prostitución, términos racistas, enfermedades físicas y mentales, funciones fisiológicas que avergüénzan, nombres de animales aplicados a personas e insultos homofóbicos.
En fin, decir groserías, es un fenómeno dé habituación y precariedad de vocabulario.

 

Sentimientos de juventud

La  Felicidad y el amor más que definirlas, hay que sentirlas, nadie sabe bien que son  hasta haberlas sentido, esos estados emocionales que nos hacen sentir plenos y realizados.

Por lo tanto podemos decir que nadie sabe lo que son hasta que las hemos experimentado. 

Son pequeños momentos donde sentimos una especie de enajenación que nos hace sentir contentos, satisfechos.

Estos momentos no son muy extensos en el tiempo pero son una carga de energía que nos ayuda a sobreponernos a dificultades y contratiempos. Un oasis en pleno desierto.

Si me pongo a recordar momentos de felicidad debo remontarme a mi adolescencia. Una Felicidad que sentí al leer mis primeras historietas con los inolvidables dibujos del Tarzán o El Príncipe Valiente, la Familia Burrón, Memin pingüin, Archie, etc,,,una buena calificación en el colegio;  ir a la playa y sus médanos (Altata).

Otros ejemplos de dicha podrían ser los juegos con mis amigos en un mundo mucho menos complejo que el actual. Tomar agua fresca de una manguera después de un partido de fútbol o béisbol  callejero, jugar a las canicas, damas chinas, a la lotería, patinar en la plazuela.

Todas esos entretenimientos que hoy no parecen tener importancia,  pero que, en esos momentos, nos llenaban de Felicidad y nos dejaron buenos recuerdos.

Haber conocido a mi novia, ahora esposa, el día de mi graduación profesional el día de mi casamiento y el nacimiento de mis hijos también fueron momentos de gran Felicidad.

No puedo evitar nombrar la aparición del rock and rol a finales de los años 50 y por influencia de Elvis Presley, Billy Haley y los Beatles,

en Mexico en la década de los 60’ se iniciaron los ídolos musicales, Angelica María, Cesar Costa, Alberto Vázquez, Enrique Guzman, etc….nos trajeron felicidad y alegría.

El mundo cambió y los jóvenes también. Sería largo enumerar momentos felices aunque todos sabemos que están matizados de contratiempos y dificultades. Por eso no creo que sea un estado largo e ininterrumpido a través del tiempo.

Debo agregar que no hay una fórmula para ser feliz. Quizás una puesta de sol en una playa nos haga alcanzar ese éxtasis bienhechor que nos hace sentir tan bien.
La felicidad no la buscamos ,más bien hay que dejar que aparezca y disfrutar el momento.

Hay que recordar que la Felicidad casi siempre aparece como resultado de nuestras acciones. Si obramos mal es muy difícil que alcancemos un estado de plenitud como lo es la Felicidad. Sentir envidia o rencor por el bienestar de los otros, aleja totalmente de nuestro lado la posibilidad de ser felices.

La verdadera felicidad se siente y se comparte. Hay que disfrutarla cuando aparezca,

Espero que sientan  felicidad al leer este ensayo literario.

 

Imagenes de una realidad.

El principal panorama de la ciudad es su gente. La presencia humana apresurada, voluntariosa, tensa, desafiante, ocupa y desborda todos los espacios de calles y avenidas. Hay una energía colectiva que la hace mas viva.

Ciudad de que no esta quieta, ni en los parques, ni en los mercados, en donde están los juanes, las marías, los niños de la calle, la gente común, a eso que los políticos llaman “el pueblo”, los que no molestan ni ocupan sitio en el espacio o en el tiempo, los pobres, que son nadie, un bulto sin voz con su silencio de años, gente que esta herida, llena de hambre y sufrimiento inútil.

Ciudad que no esta quieta ni en los panteones, donde se hacen honores con corridos rancheros a un jefe narcotraficante, y no lo está porque están los jóvenes, los taxistas, los transeúntes, los policías, los comerciantes, los estudiantes, los vendedores ambulantes, todos con sus costumbres, hábitos, exigencias y enojos.

La ciudad y sus habitantes con sus costumbres y modos de vivir, los ricos, pequeños potentados en sus almacenes, distribuidoras o bancos, una clase media con el cerebro lleno de mensajes electrónicos y de consumo y en cambio los pobres, la muchedumbre extenuada, fatigada, atormentada por la miseria y sus cotidianos trajines.

Así en blanco y negro, así en malo y bueno, así en feo y bello.