Precariedad de vocabulario

Con las graduaciones de fin de año escolar padres y abuelos acompañan a sus hijos y nietos a la ceremonia de clausura.
Con asombro ,  después de  un acto académico  en donde se premian a alumnos sobresalientes, escuchamos  el vocabulario tan diferente  e incompresible que manejan los adolescentes, para los adultos nos entristece que los jóvenes  muestran  una alarmante incapacidad expresiva.
Algunas de las expresiones orales escuchadas en la recepción:
Los amigos son =cuates=, no son simpáticos =son buena onda=, se puso =hasta la madre= y se le =botó la canica= para denotar que se emborrachó, y empezó a =dar madrazos= en lugar de golpes, mas tarde =se agüitó = porqué nadie de =los chavos lo peló=, es decir nadie le dió atención y nadie se ofreció darle =un aventón= llevarlo en automóvil, porque vive hasta la =chingada=,  su casa hasta muy lejos.
El vocablo mas escuchado, es »güey”,  una deformación de  buey, es decir, el toro macho, una vez capado ya no sirve como semental; solo para labrar la tierra y para el abasto de carne en los mercados, este término coloquial la Academia Mexicana de la Lengua define como “adjetivo mexicano para referirse a una persona tonta o estupida ”. .
Por extensión es aquel hombre que tiene a la esposa sin atención, pero ella ya tiene un “semental«…(coloquialmente su pancho)  y a su marido lo están haciendo buey.
Un adolescente diría : =no mames, güey=, en lugar de es una situación complicada.

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