Una corazonada


Desde que abrimos los ojos cada mañana, nuestro cerebro comienza con pequeñas y grandes decisiones, naturalmente, estas serán de diferentes dificultad o trascendencia, dependiendo del oficio, trabajo o circunstancia de cada persona.Un buen numero de estas decisiones tienen lugar en una maravillosa computadora ( cerebro) y ni siquiera somos conscientes de como las tomamos, es la “intuición” , que es la facultad de comprender las cosas al instante, sin necesidad de realizar complejos razonamiento, es el conocimiento inmediato y auto-evidente, no requiere ningún tipo de deducción.
Cuando aparece una persona que no veías desde tiempo, nuestro cerebro selecciona pequeños datos para decidir si esa persona nos agrada o nos incomoda. Los datos son experiencia y están vinculados a recuerdos y memorias ocultas en pesado manto del inconsciente, y lo que llamamos »corazonada« es el fruto de un mecanismo complejo del que no se tenía advertencia hasta que la imagen de la persona u objeto aparece, una rapidísima descarga eléctrica en el cerebro nos advierte »mejor no acercarse a esa persona« y recuerdas inmediatamente, lo conocí de hace años, y su falsedad me dió mala impresión, o también lo contrario, el flashaso cerebral dice º es una persona simpática, y lo confirmas con una breve interlocución.
El motivo para explicar una “corazonada” de manera mas precisa es : la inteligencia intuitiva.

 

 

Precariedad de vocabulario

Con las graduaciones de fin de año escolar padres y abuelos acompañan a sus hijos y nietos a la ceremonia de clausura.
Con asombro ,  después de  un acto académico  en donde se premian a alumnos sobresalientes, escuchamos  el vocabulario tan diferente  e incompresible que manejan los adolescentes, para los adultos nos entristece que los jóvenes  muestran  una alarmante incapacidad expresiva.
Algunas de las expresiones orales escuchadas en la recepción:
Los amigos son =cuates=, no son simpáticos =son buena onda=, se puso =hasta la madre= y se le =botó la canica= para denotar que se emborrachó, y empezó a =dar madrazos= en lugar de golpes, mas tarde =se agüitó = porqué nadie de =los chavos lo peló=, es decir nadie le dió atención y nadie se ofreció darle =un aventón= llevarlo en automóvil, porque vive hasta la =chingada=,  su casa hasta muy lejos.
El vocablo mas escuchado, es »güey”,  una deformación de  buey, es decir, el toro macho, una vez capado ya no sirve como semental; solo para labrar la tierra y para el abasto de carne en los mercados, este término coloquial la Academia Mexicana de la Lengua define como “adjetivo mexicano para referirse a una persona tonta o estupida ”. .
Por extensión es aquel hombre que tiene a la esposa sin atención, pero ella ya tiene un “semental«…(coloquialmente su pancho)  y a su marido lo están haciendo buey.
Un adolescente diría : =no mames, güey=, en lugar de es una situación complicada.

¿Quien es culto?

Una pregunta muy complicada, conocemos compañeros, amigos y profesionistas que se consideran cultas y a mí no me lo parecen, y conozco personas mas modestas y prudentes, que casi siempre expresan que no son muy cultas y a mi si me lo parecen.

La pregunta no se puede responder sin asumir ¿Qué es la cultura? Definición simple, conjunto de conocimientos e ideas no especializados, adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo.

Mi impresión es que una persona culta es un individuo que tiene una idea general del conocimiento humano adquiridos mediante el estudio o la experiencia en una ciencia, disciplina o arte y que sería capaz de examinar y dialogar entre personas un asunto o un tema proponiendo argumentos o razonamientos.

En el siglo pasado, se consideró que un intelectual o persona culta, era un humanista interesado en problemas literarios, históricos o sociológicos, sin importar si tenía algún conocimiento de ciencias básicas como la matemáticas, física o biología, ya que a este se denominaba científico.

En realidad, en mi humilde opinión, ser culto es tener elementos de juicio necesarios para interrelacionar los asuntos de la vida y saber ver anticipadamente las implicaciones de unas áreas sobre otras.