Parafrasear a Lampedusa

 

Hay una cita de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, ( Palermo, 196 1957) escritor italiano autor de la novela El Gatopardo (1958), que dió origen en ciencias políticas al “gatopardismo”, aludiendo a una paradoja que menciona el “cambiar todo para que nada cambie“, contrasentido expuesto por Lampedusa. La cita original expresa la siguiente contradicción aparente: “Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie” una analogía que esta sucediendo en la actual administración federal.

Discutir planes de inversión entre gobiernos por miles de millones de dólares en una casa de un amigo, es normal? 

El gobierno anunció un proceso de licitación restringida para la construcción de la refinería de Dos Bocas. En ese proceso participan solo cuatro empresas,  es normal ? 

 Desde que este gobierno entró en funciones, su manera de actuar ha sido muy similar a los gobiernos predecesores. Por ejemplo, compró pipas “de emergencia” sin licitación alguna, y sin seguir las prácticas mínimas de transparencia. También propuso a cercanos al Presidente para cargos que requieren idoinedad y experiencia técnica de la cual carecen. Se repite una y otra vez que “el país ya cambió”. Quizás sí. Pero, por parafrasear a Lampedusa, lo hizo para quedarse igual. 

Enfermedad y bienintencionados.

Recién me recupero de una severa enfermedad con complicaciones en las vías respiratorias, que me obligó a guardar reposo por una semana, con toda su incomoda sintomatología.

Les narro la dinámica social de la enfermedad  por peculiar. Cuando se enteran de mi padecimiento, el amigo o familiar que te visita o telefonea,   lanza la primera pregunta ¿Que te pasa?”. Ante esa expresión espontánea de solidaridad,  acostumbro a ofrecer un rápido y corto esbozo para informarle , ademas para evitar y  no dar oportunidad que mi interlocutor empiece  a darme su opinión y recomendaciones.

En vano mi anhelo, mi visitante activa la respuesta que tiene preparada meses atrás para cuanto se presente la ocasión : “Tengo un medico que no falla”, o “Mi cuñada tenía los mismo que tú : un homeópata la curó”,  “conozco también un acupunturista chino recién llegado con  un nueva técnica” prosigue mi apóstol de la salud quien sustituye la sugerencia por exhortaciones : “Tienes que verlo” “no pierdes nada, haz una cita” “te paso el contacto, lo vas a necesitar”,  Hazme caso, y me pasa el numero telefónico de los recomendados, pero nunca le interesó el nombre de mi neumólogo.

La segunda parte de la conversación se introduce de manera subrepticia : “ Te duele la pierna? Fíjate que yo, desde que me caí, no puedo caminar bien….” Sin siquiera responder quedo atrapado en un aluvión de palabras, lamentos, esperanzas, acusaciones y diagnósticos.

Y así también cuando recibo un telefonema para saber como me siento.

A la fecha, cuento con el historial medico  de amigos, parientes jóvenes o viejos que clasifiqué durante mi reposo en cama: los que se curaron, pero necesitan seguir hablando de sus experiencias el resto de sus vidas para ayudar a otros enfermos. Los que siguen sufriendo y constituyen una amenaza para la humanidad por ser l prueba de que la medicina tiene limites, de que los médicos no saben, de que solo tratan de atinarle a la causa. 

La tercera categoría reúne a saludables, rehabilitados y por otro tipo de enfermos, los que están convencidos de que los laboratorios, médicos, hospitales y farmacias son parte de un cartel mafioso que pretende acabar con la humanidad a través de medicamentos costosos, y ellos apuestan por los alternativo : acupuntura, homeopatía, y también reiki. 

Encomienda, guarda con discreción tu infección viral. 

El síndrome del Rey Midas.

El deseo obsesivo por acumular dinero y riquezas es lo que caracteriza a los crematómanos, con una avaricia extrema, nada alcanza, todo es poco.
Las personas que padecen de crematomanía, son desconfiadas, valoran mas el dinero que el tiempo, los pocos amigos  que tienen  consideran que convivir con ellos es una perdida de dinero. Todos sus actos equivalen a una inversión para multiplicar la riqueza.
Tienen cubiertas sus necesidades y sin embargo viven obsesionados por el dinero y organizan su vida en torno a la ganancia, a la ventaja, y en nuevos proyectos, pero bien sabemos , el dinero es poder, a la opulencia rinden todos adulación y obediencia.
Rastrear el origen de la palabra crematomanía es interesante. El mito griego del Rey Midas, que gobernaba el país de Frigia ilustra esta patología. Midas amaba al oro, y tuvo la posibilidad de pedir un deseo al dios Dionisio, a quien pidió que se convierta en oro todo lo él tocara.
No podía siquiera comer, y cuando , desesperado buscando consuelo , quiso abrazar a su hija Zoé, también se convirtió en una hermosa estatua de oro. Como siempre la cultura griega, universal nos explica las grandes pasiones y las mas terrible miserias humanas.
Corolario: A quien Dios más ha dado, a mas es obligado a contribuir y dar, porque   donde hay riqueza, hay trabajo.