De las lunas, la de octubre es la más hermosa.

Hay una historia que contaban los ancianos de los  pueblos… Ellos decían que dos almas que se hubieran amado bajo la luz de la luna de octubre estarían unidas para siempre. Describo un fragmento de poesía alusiva : Luna de Octubre, Dama de Octubre enamorada y soñadora, que abrazas y acunas el amor de los enamorados.
Ah pero qué bonita es la luna, ¿a poco no? A todo el mundo le gusta, y cuando vemos que está redonda, hemos de mostrar nuestra fascinación y dedicar un rato a contemplarla embelesados.
Luna es una palabra que conservamos tal cual se decía en latín. En el primer Diccionario de la Real Academia Española, en 1734, se le definió como “el menor de los dos luminarias que puso Dios en el cielo para que presidiese a la noche”.
Se le llama luminar a los astros que despiden luz, por lo que a la Luna se le llamaba el luminar menor, y al Sol, el luminar mayor, y como se puede ver, eran los tiempos en que las definiciones del Diccionario estaban muy influenciadas por la religión católica.
En la actualidad, a la Luna se le define, simplemente, como el único satélite natural que tiene la Tierra, y en ese sentido, debe escribirse con mayúscula inicial.
Por su origen, la palabra luna se relaciona con luminoso, luz.. Y de ella derivan otras como lunes, que es el día de la Luna, y lunar, por la forma de esta mancha en el cuerpo y porque se creía antiguamente que este astro, el favorito de la poesía, era culpable de su existencia.
También hablamos de alunizar cuando una nave o un hombre pisan la Luna y le decimos lunado a lo que tiene forma de media luna, mientras que en la naturaleza tenemos al pez luna, , llamado así por su impresionante parecido con el famoso luminar.
¿Y qué decimos de aquellos que andan de buenas, y de pronto se vuelven insoportables? Que son unos lunáticos, asociando su temperamento con lo cambiante de la luna.
Tan arraigada estaba la creencia de que ella era la culpable, que el mencionado primer Diccionario decía que el lunático era “el loco cuya demencia no es continua, sino por intervalos que proceden del estado en que se halla la luna”.
Y precisaba que “cuando está creciente, se ponen furiosos y destemplados, y cuando menguante, pacíficos y razonables”. 
Somos lunáticos?

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