Síndrome de Noé.

Posible que hayan visto en su vecindario, personas que padecen un trastorno  psiquiátrico caracterizado por la acumulación de animales (gatos o perros) en su hogar, las personas afectadas suelen recoger a los animales de la calle, con el pretexto de salvarlos de  vagancia, los llevan a su casa y acumulan gran número de ellos sin disponer de los espacios y medios para cuidarlos.

En Psiquiatría se le determina Trastorno de Acumulación de Animales y coloquialmente Síndrome de Noé, se han encontrado casos en todos estratos socioeconómicos, no entiende de edad, ni género, se observa tanto en hombres como en mujeres, jóvenes, ancianos, solteros o viudos, a veces, el detonante puede ser una crisis como perder el empleo, algún ser querido, que impulsa a los enfermos a buscar compañía en los animales, y así llenar vacíos de necesidades afectivas.

La acumulación de animales es una preocupación de salud, tanto para la persona como para todo el vecindario, propensos a las infestaciones por insectos o plagas y el peligro de zoonosis (enfermedades trasmitidas de animales a personas).

El enfermo patológico, generalmente niega su incapacidad para cuidar  a los animales que  supuestamente cobija y protege, a pesar de no alimentarlos y asearlos adecuadamente.

Somos los vecinos, que debemos alertar el problema a las autoridades sanitarias y hacer posible que los animales sean rescatados y darlos en adopción.

Obviamente perderemos un vecino.

Tocar madera

Con motivo de la consulta nacional ciudadana sobre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Mexico, y si la votación termina con un resultado equivocado, se corre el riesgo de afectar la calificación de riesgo y reputación crediticia al país para proyectos de gran importancia, en consecuencia el final de la inversión extranjera directa,  y por este temor toqué madera tres veces.

La frase “Tocar madera” está muy extendida mundialmente y sobre todo es utilizada cuando no deseamos tener mala suerte o queremos evitar un mal augurio o resultado. En definitiva, tocando madera pretendemos atraer la buena suerte y distanciar lo malo, deseando que todo vaya bien.   Es una manera casi inconsciente de evitar o rechazar algo supuestamente malo que puede llegar a ocurrir.

Usada para repeler la mala suerte, esta frase presenta dos orígenes posibles. El primero se remonta a las antiguas civilizaciones, cuando la naturaleza era adorada como gran divinidad y los árboles eran su principal símbolo, la madera es un material que procede de la naturaleza, aporta calidez y tranquilidad a nuestros sentidos. Visualmente es atractiva y agradable, al tacto nos une con la naturaleza y nos da una sensación siempre agradable, además por sus propiedades térmicas su temperatura es siempre adecuada. Por último al olfato, su olor olfato varía dependiendo de las especies pero siempre agrada, incluso en forma de leña cuando la usamos como combustible, su uso es siempre positivo.

Hoy  nos hemos preguntado de dónde proviene la frase “Tocar madera” y su relación con la buena suerte. Existen dos teorías:

 Algunos historiadores lo asocian a los griegos o los indios norteamericanos.

Como sabemos,  la mayoría de los efectos de la naturaleza o la vida se asociaban a la acción de un Dios.

La madera es un material presente desde la propia existencia del hombre, siempre considerada un material noble, con buenísimas propiedades y “un regalo de Dios”. En especial, la madera de roble era la más admirada ya que se decía que el roble era el hogar de Dios durante la época de los griegos y era la forma en que éstos tomaban vida terrenal.  Así estar cerca de un roble parecía estar cerca de un Dios y tener mayor protección, por lo tanto tocar madera y en especial la de roble, podía traer protección y buena suerte.

Otra teoría más reciente tiene su origen en la crucifixión de Jesús y viene del cristianismo. Jesús fue crucificado en una cruz de madera y se creía que tocando la cruz o la madera de la cruz, se podía obtener protección o buena suerte, también asociado a un Dios terrenal como Jesucristo.

En definitiva, la madera siempre se ha asociado a los dioses. Es increíble que un solo material ofrezca tanta versatilidad y que pueda tener buenas propiedades para fabricar cualquier producto domestico o industrial, y también la presumible protección de resultados indeseables.

¿Quien nos va sustituir?

La generación que nacimos del 40 al 65 nos estamos yendo.
Nosotros que tenemos mas de 60, 70 y 80 años, somos una generación única, porque somos la ultima que escuchábamos a nuestros padres, a los  maestros y a las personas mayores, a todos ellos los respetábamos de verdad.
Teníamos nuestros “gustos” , como la música que oíamos y que  no agredía,   Y si era una verdadera y romántica música.
Nuestra era atravesó  los boleros, el danzón, el twist, el rocanrol, Woodstock, hippies y su hierba, también viajes a la luna y desafortunadamente muchas guerras que no eran nuestras.
Estudiamos en escuelas, colegios y universidades publicas y privadas , tuvimos novias y novios, y muchos de nosotros sé casaron y ¡continúan!
Muchos estudiamos mas que primaria y secundaria, pero somos educados, honrados y trabajadores de buenos principios inculcados por nuestros padres.
No somos hijos de “papi” con mas de 25 años “mantenidos”, y no hablábamos como cargadores de mercado, en la actualidad la juventud habla como el estrato social mas bajo e inculto de la comunidad, sin respeto y utilizando un jerga sucia violenta, la nueva generación carece de sentimientos, moral y buenas costumbres.
Los que tenemos muchos años y mas, seremos la última  generación, como quizá nunca jamás se vuelva a ver, y nos estamos yendo.
¿Quien nos va sustituir?

Los hijos crecen

Cada acontecimiento en la vida de los hijos representa un paso en su crecimiento y en su camino hacia la autonomía: van a la primaria, después a preparatoria y la universidad, y asísucesivamente en una escalera ascendente de logros y fracasos van marcando, para los padres, pequeñas pero grandes despedidas.

Recién asistimos al quincuagésimo aniversario de mi hijo Rosendo, el   mayor de mis cuatro hijos. Todos los padres disfrutan viendo crecer a sus hijos y viendo cómo se hacen cada día más independientes además de formar familia, nos otorgan el privilegio de los nietos, que son la alegría de los abuelos, todo estos pasos tienen dos caras diferentes: el orgullo y felicidad de verlos crecer y abrirse camino en su vida laboral, y a veces se opaca la nostalgia de los tiempos que pasaron y ya no volverán. 

A este sentimiento se le suma el hecho de que los hijos funcionan, en muchos sentidos como  espejos para sus padres,  que nos vemos reflejados en ellos, y el crecimiento de unos va aparejado al envejecimiento de los otros.

Por esto, el festejo de cumpleaños, estar con mis demás hijos, nietos y  sus amigos, la alegría por el presente supero la nostalgia por el tiempo pasado.

 

Un regalo de la vida, que  tiene un valor imposible de estimar.

 

 

De las lunas, la de octubre es la más hermosa.

Hay una historia que contaban los ancianos de los  pueblos… Ellos decían que dos almas que se hubieran amado bajo la luz de la luna de octubre estarían unidas para siempre. Describo un fragmento de poesía alusiva : Luna de Octubre, Dama de Octubre enamorada y soñadora, que abrazas y acunas el amor de los enamorados.
Ah pero qué bonita es la luna, ¿a poco no? A todo el mundo le gusta, y cuando vemos que está redonda, hemos de mostrar nuestra fascinación y dedicar un rato a contemplarla embelesados.
Luna es una palabra que conservamos tal cual se decía en latín. En el primer Diccionario de la Real Academia Española, en 1734, se le definió como “el menor de los dos luminarias que puso Dios en el cielo para que presidiese a la noche”.
Se le llama luminar a los astros que despiden luz, por lo que a la Luna se le llamaba el luminar menor, y al Sol, el luminar mayor, y como se puede ver, eran los tiempos en que las definiciones del Diccionario estaban muy influenciadas por la religión católica.
En la actualidad, a la Luna se le define, simplemente, como el único satélite natural que tiene la Tierra, y en ese sentido, debe escribirse con mayúscula inicial.
Por su origen, la palabra luna se relaciona con luminoso, luz.. Y de ella derivan otras como lunes, que es el día de la Luna, y lunar, por la forma de esta mancha en el cuerpo y porque se creía antiguamente que este astro, el favorito de la poesía, era culpable de su existencia.
También hablamos de alunizar cuando una nave o un hombre pisan la Luna y le decimos lunado a lo que tiene forma de media luna, mientras que en la naturaleza tenemos al pez luna, , llamado así por su impresionante parecido con el famoso luminar.
¿Y qué decimos de aquellos que andan de buenas, y de pronto se vuelven insoportables? Que son unos lunáticos, asociando su temperamento con lo cambiante de la luna.
Tan arraigada estaba la creencia de que ella era la culpable, que el mencionado primer Diccionario decía que el lunático era “el loco cuya demencia no es continua, sino por intervalos que proceden del estado en que se halla la luna”.
Y precisaba que “cuando está creciente, se ponen furiosos y destemplados, y cuando menguante, pacíficos y razonables”. 
Somos lunáticos?

El placer de estudiar en la tercera edad.

 

A veces solemos  creer que hay un orden para las cosas. Ya sabes: naces, vas a la escuela, vas a la universidad, trabajas, te casas, tienes hijos y te retiras. Pero lo cierto es que cada uno de nosotros vive la vida en circunstancias diferentes, en sociedades distintas y con posibilidades económicas cambiantes. No hay un manual a seguir: solo tu intuición de orientación interna es la que marca el camino correcto, sin embargo, una vez que has encauzado tu vida hacia una meta parece que ya no puedas cambiar de opinión.

Comento todo esto para hablar sobre estudiar en edad adulta,  y la educación va asociada con la juventud. Y pensar en aprender mas de algún otro tema,  suena tarde. Pero, Nunca es tarde, y he visto de casos de hombres y mujeres, no solo de 50, sino de 80 y más que se animan a terminar la secundaria o preparatoria y algunos cursar una carrera en la universidad,  

¿Vale la pena volver a estudiar a la mediana y  tercera  edad?

¡Por supuesto que sí! mantener una mente activa nos hace envejecer “mas” despacio y con una mejor calidad de vida. No es que sea algo que TIENES que hacer, pero si QUIERES, hazlo. Si de joven no pudiste estudiar lo que querías o quizás no tenías la inquietud, estás a tiempo. ¿Por qué no? A lo largo de mi vida, personas con quien he tratado comentan que tienen una espinita clavada porque se equivocaron al elegir una carrera, que no le llena su trabajo, que les gustaría aprender un oficio que les proporcione satisfacción al desarrollarlo, aprender un idioma, herramientas informáticas, etc…

Claro que estudiar es un verbo amplio,  aun así. estoy tratando de reanudar las clases de francés y me arriesgo a comentar que voy a lograr un avance adecuado para hacer un viaje a un país francoparlante.