Una enfermedad triste

 

Recientemente asistimos a un acto en honor y memoria de un ilustre ex gobernador del Estado, el cual reunió a funcionarios, personajes de administraciones estatales pasadas,  empresarios en nuestra comunidad y  amigos.

Uno de ellos, a la distancia estaba  en silla de ruedas acompañado por su hija , y a quien no veía por mucho tiempo, me acerqué a saludarlo, y encontré uno muy distinto al que conocía, ya no era el amigo político,  elocuente, alegre, culto,  interesante narrador de leyendas urbanas e históricas  del Estado, todavía conservaba su buen color facial, por el contrario,  muy delgado,  sin cognición, y repitiendo.. ¨mucho gusto¨…con una leve sonrisa, y una  retraída mirada que indicaba una búsqueda en el pasado,… Quien es?

Pensé en mi interior, es posible que sea la enfermedad mas triste, la que hace olvidar los recuerdos mas bonitos, los mas alegres pero  también los mas tristes, una enfermedad neuro-degenerativa, tuve sentimientos de sorpresa y tristeza.

De regreso a mi hogar, impactado por el estado de salud de mi amigo, pensé que muchos de nosotros perdemos y olvidamos cosas, citas, nombres, datos varias veces día.

¿Como saber cuando se trata de una distracción y cuando un problema de salud?

Los neurólogos afirman que la memoria alcanza su punto máximo a los 20 años, eso explica por qué es más fácil aprender un idioma o estudiar una carrera cuando somos más jóvenes. A partir de ahí nuestra capacidad va disminuyendo en una línea “bastante recta”. Así que nuestra memoria a los 30 y a los 40años  ya no es tan buena como a los 20.Y ciertamente para cuando alcanzamos los 60, 70 y 80 años casi todos los adultos saludables tendremos alguno de estos problemas.

Según los neurólogos, con la edad se producen tres cambios en la memoria que se consideran normales y forman parte del proceso natural de envejecimiento.

El primero es que la gente empieza a necesitar que a veces le repitan algo varias veces para poder almacenarlo en la memoria.

El segundo es que, cuando intentamos recuperar un recuerdo, a medida que envejecemos, tardamos un poco más en conseguirlo: nos lleva más tiempo “encontrar” esa información.

Y el tercero es que a veces necesitamos una pista para poder recuperarla.

En un envejecimiento “normal” si la información entró correctamente a nuestro almacén de memoria deberíamos poder acceder a ella.

 En realidad no es tan fácil para una persona identificar qué cambios en su memoria son “normales” para su edad y cuáles no.

Lo que el neurólogo recomienda, si tienes dudas, es preguntarle honestamente a tus amigos o familiares qué piensan, para saber si ellos han notado algún cambio en tu memoria.

En general, una alarma es cuando tendemos a repetir, a hacer las mismas preguntas constantemente o a contar las mismas historias una y otra vez sin darse cuenta de que están repitiendo esa información.

La otra es cuando alguien pierde la capacidad de hacer algo que antes sí podía hacer, como manejar  cuentas y habilidades de lectura, musicales e idiomas.

Después de estas definiciones , empece a  practicar Sudoku, un juego matemático.

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