Después del terremoto.

Últimamente he escuchado frecuente el término “resiliencia,” en conversaciones con amigos y noticieros y prensa, recordando que en preparatoria era un tema de física.

En términos simples, en la actividad mecánica, se llama resiliencia de un material elástico a la capacidad de memoria para recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo que la provocó, es la resistencia a una colisión.

En concordancia, actualmente este vocablo a menudo nos llegan, a través de diferentes medios de comunicación, imágenes y contenidos sobre situaciones de vida realmente adversas, trágicas dónde sin embargo, muchas de las personas que viven en ella logran superar dicha situación y recuperar o conseguir una vida considerada normal.

La resiliencia es por tanto el fruto de la interacción entre el individuo y su entorno. Una persona es definida como “resiliente” cuando viviendo, o habiendo vivido, en una situación de riesgo, exclusión, o traumática como el terremoto, es capaz de superar la adversidad.

Por lo general nos rendimos fácilmente a la depresión y no ejercemos la madurez suficiente para resolver nuestros propios problemas, por eso la resiliencia en su ámbito psicológico, es la disposición positiva de los seres humanos para asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

La palabra “resiliencia” deriva de la voz latina “resilio” que significa saltar hacia atrás, retroceder. Aunque parezca una paradoja, bastantes personas tienen la capacidad de salir fortalecida tras pasar una experiencia traumática como el terremoto.

Ortografía jubilada.

Notamos al observar mensajes o tareas de nuestros hijos, nietos o personal asistente, las graves faltas de ortografía cometidas en su escritura.
Investigue con mi nieta si en su escuela les impartían Ortografía, su respuesta fue negativa.
En 1967 en Zacatecas, se llevó a cabo en Mexico el Primer Congreso de la Lengua Española, con la participación de Gabriel Garcia Márquez, el escritor latinoamericano de mayor éxito, tomó la conocida historia de la simplificación ortográfica. Elaboró con ella un sugestivo discurso y puso al mundo entero a hablar sobre este tema, que el llamó “jubilación de la ortografía.
A partir de entonces, todos aludimos, si alguien confunde una “ be” con una “uve” o una “ge” con una jota, bromeando y en tono burlón le decimos “ya jubilaste la ortografía” como Gabo.
Tal simplificación consiste en escribir con “k” todos los sonidos como Kontinente, keso , también eliminar la be y uve tienen el mismo sonido en español, como ejemplo baca; escribir con jota todos los sonidos que actualmente se escriben con “ge” empleo jerente ; escribir con “ese” todos sonidos que muchos de los cuales se escriben con “equis”, con “ce” y con “zeta” como ejemplo ausilio, sapato en vez de auxilio y zapato.
Y Sesilia en vez de Cecilia; y eliminar la “hache” que es muda como en uella, alaraca y finalmente, reducir el uso de tildes.
En realidad estos cambios lenta y paulatinamente han evolucionado el idioma. Es decir, el cambio se va dando poco a poco. De siglo a siglo se pierde una hache o una tilde, se debe aceptar su evolución especialmente por los cambios fonéticos.

Pero ni Gabriel Garcia Márquez pudo con una convocatoria ante el congreso de la Lengua Española, jubilar la ortografía,
Es necesario que reinstalen esta asignatura en las escuelas.

Un diferente gato “#”

Parece reja, coladera, celosía, cualquier cosa menos un gato, algunos dicen que es por el “juego del gato”, pero así es como le llamamos en México a este símbolo “#”. Tiene nueve espacios, y se hace referencia al dicho popular de las nueve vidas de los gatos, un símbolo que antes, asociábamos al teléfono, ya que es la última tecla de la linea inferior a la derecha, pero ahora ha entrado de lleno a formar parte del lenguaje de Internet.

Antes de hablar de los nombres que recibe, comentamos de cómo surgió su figura, fue en la antigua Roma en donde se originó la medida de peso que hoy conocemos como libra, -pound-, la libra pondo, donde   libra significa “escala, balanza”, y pondo, “de peso”.

Posteriormente, la libra entró al sistema ingles con la abreviación “lb” que en ese tiempo tenía una línea que cruzaba ambas letras para enfatizar la contracción. Pero con trazos sucesivos despreocupados de escribientes terminó formando el símbolo #. Este símbolo también es conocido como “almohadilla, numeral, gato, recuadro, grilla…etc.

En la era de Internet y con la llegada de Twitter, el signo “#” ha adquirido gran fama en el mundo virtual, pues gracias al “hashtag” se puede resaltar alguna palabras o temas en la red. Él “#” fue utilizado en primer término por la red social del pájaro azul , pero gracias a la popularidad que alcanzó, Facebook, Google, Instagram  y otras comunidades virtuales también lo han implementado. Un hashtag es una palabra precedida por una almohadilla, La mejor traducción de hashtag al español es el genérico “etiqueta”, que si bien nada dice acerca del símbolo, sí define bastante bien el objetivo del hashtag tal y como se emplea en las redes sociales.

Al introducir un hashtag en un mensaje, conviertes esa palabra en un enlace que conecta con otros mensajes relacionados. En este sentido, un hashtag es una ventana abierta a un río de pensamientos acerca de un concepto, suceso, convocatoria social, evento deportivo, personajes, películas, etc…..Hace que algo se convierta en tema “caliente” o tendencia (trending topic),  cuando una “etiqueta” ha sido empleada en un ámbito local muchas veces en un corto periodo de tiempo, se convierte en “TT”, y su popularidad aumenta drásticamente.

Esto es lo que ha logrado este singular símbolo #.

Mañana lo hago.

Esta es una excusa para dejar de hacer el trabajo o los deberes, en lo personal o en lo laboral prefiriendo dejar de hacer todo para él o algún otro día. Es un habito entre amigos y familia usada para evadir, aplazar, dilatar o diferir las responsabilidades a cambio de realizar una menos importante o simplemente dedicarnos holgazanería o ver televisión.

Esperamos para pagar el último día del plazo concedido los impuestos y contribuciones, el canje de placas, compromisos y obligaciones como las cuotas escolares, el consumo de energía, las revisiones técnicas, etc., esta actitud corresponde a una forma inconsciente de posponer los quehaceres y produce ansiedad, angustia, incomodidad, si la padecemos se le denomina Síndrome de la pereza.

Hace unas décadas, se utilizaba el verbo procrastinar, de quien originó el sustantivo procrastinación, derivada del termino latino procrastinare que significa literalmente “dejar para mañana”. Pongámonos a pensar en todo el tiempo que hemos perdido procrastinando, especialmente los legisladores que aplazan, dilatan o difieren las iniciativas de ley para su estudio y aprobación.

La frase coloquial que mejor refleja esta actitud negativa hacia la responsabilidad es la siguiente: “No dejar para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Los alegres albañiles

En el fraccionamiento donde habito, me sorprende el auge del desarrollo inmobiliario, casi afirmo que están en construcción simultanea ciento cincuenta viviendas, este hecho nos demuestra las condiciones y facilidades para adquirir un crédito hipotecario.
En consecuencia, durante mis paseos tengo la oportunidad de observar el trabajo y la actitud de los maestros albañiles y sus peones, a pesar de las condiciones de su arduo trabajo físico, me llamó la atención que siempre están cantando, sonriendo y haciendo bromas entre ellos, es una alegría colectiva en la obra en construcción. Me trasmitieron empatía, y una reflexión, ¿porque nosotros los que somos profesionistas y empresarios no logramos esa felicidad en un mal día?
Para los albañiles, estar vivos es motivo de celebración; ríen, cantan. marcan un baile, estas actividades los hacen sentirse felices.
Los albañiles viven el día con mucho esfuerzo y no se quejan por las condiciones del clima.,
Son incansables, muchos son avanzados de edad, son valientes caminan en un pretil de menos de 30 cm de ancho, colocado a una altura de 15 metros de un edificio sin tener protección y piden les avienten una herramienta para terminar la cimbra, tienen una fuerza que no aparentan (saco de cemento 50 kg), incansables y nobles para levantar edificios que serán de otros… Te aseguro que una obra no falta de comer, todos comparten sus alimentos, tacos con salsa, huevo y frijoles.
Como epílogo, se alegran el día al declamar poesías de divertidos albures para las mujeres que pasan enfrente de la obra: “quien fuera bizco, para verte dos veces” “Con esa torta y un refresco atravieso el desierto”, “quien fuera sol para estar encima de ti todo el día “
Son personajes que no pasan desapercibidos, y confieso que aun así los discriminamos, les llamamos marginales, porque viven en los márgenes de la ciudad.

Propósitos

Arrancamos un nuevo año con propósitos, con la intención de dejar hacer algo, o con el ánimo de metas por cumplir: Bajar de peso, hacer ejercicio, dejar de fumar, disminuir la ingestión de bebidas alcohólicas, ahorrar y evitar gastos innecesarios, encontrar trabajo, reiniciar estudios abandonados; nos damos cuenta que la mayoría se tratan de hábitos a cambiar, es decir costumbres que ya los tenemos arraigados.

Nuestra motivación al inicio del año es muy alta. Te sientes ilusionado por este nuevo comienzo y confías en que todo será mejor en el 2018, y nos proponemos metas muy ambiciosas, y aunque pensamos que podemos lograrlo, en realidad son metas extremadamente difíciles, demasiado grandes para empezar. Comentamos una investigación que se hizo el reciente año pasado, una radiodifusora invitó a participar a sus oyentes más leales, en una investigación vía telefónica a confesar sus propósitos, un total de 231 personas accedieron a participar en esta investigación. La mayoría de los propósitos de año nuevo tenían que ver con cambiar de hábitos, pero había también que ver con establecer nuevos hábitos.

Los investigadores de la radiodifusora, contactaron durante semanas y meses a sus radioescuchas para comprobar si efectivamente habían cumplido con su propósito de inicio de año. Los resultados fueron deprimentes:

El 22% no logró sus propósitos ni siquiera la primera semana de enero. El 40% renunció después de la segunda semana. El 30% logro llegar a 4 meses, y luego renunció.

El 8% cumplió durante todo el año.

Estos resultados pueden estar sobreestimados, debido a que estos reportes fueron dados por los propios participantes, lo que significa que pudieron ser muy optimistas o mentir sobre sus logros.

El verdadero motivo de porque la mayoría renuncia a sus propósitos de año nuevo, es mucho más simple y conlleva justamente la aparición de altos niveles de estrés, de nuestros pensamientos y emociones negativas como remordimiento, culpa y la falta de autocontrol. El agobio de ver lo difícil que, sobre el tiempo de cumplir una meta, te obliga a renunciar y volver a tu rutina de toda la vida.

El objetivo requiere de esfuerzo y de ciertos sacrificios, pero preferimos nuestra zona de confort, de la cual tenemos que salir para lograr las metas este año nuevo.

¿Lograremos una al menos?