Lideres del futuro

Seguramente hemos visto algunas series de televisión norteamericanas, en las que alguna de sus escenas corresponde a la de un padre con sus hijos en su habitación junto a la cama antes de dormir, leyéndoles algún libro. Esto es una parte positiva de la cultura y hábitos de la gente de los Estados Unidos; ¿En cuántas películas o series mexicanas que has visto los padres lean algo para sus hijos? Esto es algo que podríamos imitar del país vecino del norte.

Evidentemente el hábito de la lectura nos es ajeno. A pesar de su importancia, muchos mexicanos todavía nos mantenemos indiferentes ante la lectura e incluso, como mencionaba el poeta Octavio Paz: para la gran mayoría “leer es una excentricidad”.

Actualmente se están formando los futuros líderes de nuestro país; quienes en los siguientes veinte o treinta años, deberán tomar las riendas de las instituciones, empresas y colectivos clave en el desarrollo de México. ¿Qué podemos esperar de esta generación en formación y del país que tendremos en este plazo?……  el 85% por ciento del aprendizaje se realiza a través de la vista y sólo un 15% a través de otros sentidos, tal y como sucede con los niños que aprenden más de lo que ven -del ejemplo- que lo que escuchan, entonces al ser la lectura fundamentalmente visual; podemos afirmar, que “Somos lo que leemos”.

De acuerdo con la Secretaria de Educación sobre los índices de lectura, la población mexicana figura en el último lugar en competencias de

lectura de las 34 naciones que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos. El 50 por ciento de los jóvenes de 15 años se ubicó en los niveles cero y uno, los más bajos del rendimiento escolar en las habilidades científicas, matemáticas y de lectura, por lo que el país cayó 12 puntos en lectura y ciencias, y sólo aumentó 19 en matemáticas.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura realizada por el CONACULTA en México se leían 2.9 libros anuales por persona, menos de la mitad de lo que se lee en España y una sexta parte de lo que se lee en Noruega; además, de acuerdo con dicha encuesta, alrededor de 39 millones de mexicanos, casi media población nacional de 12 años y más, sólo entiende parte o nada de lo que lee, lo que nos pone muy por debajo de naciones desarrolladas. En cambio, tenemos que la televisión penetra en el 98% de los hogares mexicanos.

Que nos queda claro, es evidente que nuestros niños necesitan leer más, que nuestro país se ha convertido en lo que nuestros adultos han leído y que terminará por convertirse en lo que nuestros niños y jóvenes leen, ya que, de este modo, se forjan sus ideales y sus objetivos. Advertimos que, como marchan actualmente los acontecimientos, no podemos tener elevadas expectativas

Hoy sabemos que muchas enfermedades pueden prevenirse, controlarse e incluso curarse con cambios en la actitud, la conducta y la dieta; y todo ello depende de nuestro estado emocional.

Muy pocos objetos nos acompañan más allá de diez o quince años, a excepción de aquellos que tienen un significado sentimental para nosotros. Puede tratarse de electrodomésticos, prendas de vestir, automóvil o cualquier otra posesión. Sin embargo, los libros que vamos leyendo durante nuestras vidas se convierten en parte inherente de nosotros, integrándose a nuestra mente y espíritu.

. ¿Cuántos de nosotros leemos un cuento, fábula o historia a nuestros hijos o nietos cuando por las noches van a su cama?. Sabemos que los niños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que escuchan, desarrollan sus hábitos por medio de la imitación. Desde pequeños van repitiendo las conductas de sus mayores, tanto las positivas como las negativas y sobre todo estas últimas. Año tras año, están inmersos en un ambiente en el que los hábitos quedan grabados en su “disco duro” y luego los repiten, de forma inconsciente; de esta forma, se hacen sus hábitos. Si chillas, chillan; si eres ordenado, ordenan; si perdonas, perdonan; si sonríes, sonríen; si lees, leen… Aprenden de ti lo bueno, lo mejor y también lo malo y lo peor. Por eso es bueno admitir tus errores y disculparte cuando te equivocas e intentar ser un buen ejemplo para ellos. Recuerda que “Vale más una imagen que mil palabras”

“Las palabras persuaden, el ejemplo arrastra”. De nada sirve predicar y no hacer; hablar y no actuar. Pregonar a los niños que siempre debemos decir la verdad y nosotros mentir, aún sí es sólo por una ocasión tiene consecuencias muy negativas, sería mejor no hablar.

Nuestros niños son conscientes del nivel de confiabilidad que tienen las palabras de sus padres. Cuando se les grita y no se actúa para corregir alguna de sus conductas, terminan por acostumbrarse a los gritos e incluso llegan a ignorarlos, generando falta de credibilidad a nuestras advertencias o amenazas.

Como país también estamos aprendiendo más de lo que vemos (televisión, internet) que de lo escuchamos; sin embargo, es más fácil imitar los aspectos negativos. Tal parece que eso es lo que están haciendo muchos de nuestros hijos. Los niños y jóvenes son los futuros dirigentes y la esperanza de este país. Si esta tendencia no se revierte, ¿de dónde vamos a sacar a los mexicanos que lideren la generación de un mejor porvenir para todos?

 

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s