Una chica, tres camellos y un perro.

Recién vi una película que me sorprendió el valor, la tenacidad, voluntad y decisión de una joven australiana, su titulo es “El viaje de tu vida”. En el año 1975, una australiana llamada Robyn Davidson decidió abandonar la ciudad en la que vivía para emprender un viaje que la llevaría desde un pequeño pueblo llamado Alice Springs, Australia hasta el Océano Índico, a través del gran desierto australiano. Durante dos años trabajó para un criador de camellos y aprendió todo lo necesario para manejar los animales y sobrevivir en el desierto. Y así, en 1977, con cuatro camellos y su querida perra, Davidson se lanzó a una aventura que le cambió la vida. Su viaje, documentado, financiado y publicado por National Geographic, fue retratado en hermosas fotografías tomadas por Rick Smolan, a quien ella conoció en Alice Springs, Australia, y quien fue el que le sugirió y motivó llevar su historia a la revista. Rick fue el enviado de la National Geographic para acompañar en puntos designados, calculados en un mapa y aprobados por Robyn, durante en el tortuoso trayecto y en estaciones con agua programadas en distancias de muchos kilómetros una de otra, el encuentro con el fotógrafo era cada quince días, en esos casi nueve meses que duró la proeza. De esta experiencia, les comento un mito muy extendido es la creencia generalizada de que estos animales poseen capacidad de acumular agua en sus prominentes jorobas, y que eso les permite realizar largas travesías en el desierto ardiente, sin tener que tomar agua durante varios días. La verdad es que almacenan grasa en dichas protuberancias, que emplean como reserva de energía, mientras que el agua se encuentra distribuida por todo su cuerpo, principalmente en el torrente sanguíneo. Además, el camello no suda en tanto la temperatura de su cuerpo no sobrepase los 40 grados Celsius, con lo que evitan la dedeshidratación. Así, pueden soportar más de una semana sin agua, lo que compensan con los más de 200 litros que pueden ingerir cuando tienen agua a su alcance. Volviendo a la película, la travesía es una aventura épica y una historia de una obsesión, caminar 3000 kilómetros con una pequeña brújula, ante la incertidumbre de rumbo en ambientes exóticos de una naturaleza hostil.

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