Palabras de la abuela

Recién escuché una palabra que me hizo recordar a mi abuela.
En casa de mis abuelos, día a día, temprano se abrían las ventanas de par en par que daban a los portales de la avenida y también del patio interior de la casa.
Las almohadas sin fundas, las sabanas, las baquetas, se sacaban a “orear” a las ventanas.
Una vez a la semana, se volteaban los colchones de modo de estar parados “oreándose” junto a sus camas.
Esta costumbre de “orear” las cosas y las habitaciones para que les dé el aire es antigua y en vía de extinción.
Nuestra región donde el calor y la humedad provocan generación de moho y el encierro de olores desagradables; por eso todas las habitaciones tiene dos ventanas que se abren al momento que la familia se levanta para sus actividades, y generalmente no se cerraban para que circulara el aire, algunas tenían una rejilla, para evitar las miradas indiscretas de los peatones.
Investigando el termino, viene del latín aura, “aire”, y que literalmente significa “airear”
Los norteños la siguen usando en otra acepción que se aplica a uno mismo, cuando estas entumecido y harto del mismo lugar, oficina, aun en tu casa, uno sale a “orearse” a despejar la mente, refrescar ideas, otro panorama, para evitar el enmohecimiento de las neuronas.
Por eso, hay que abrir las ventanas y orearnos como los colchones de la casa de la abuela y seremos felices al poner en practica esta nostalgia….

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s