Historia y magia.

En su cronología, el hombre ha empleado plantas para diferentes usos: alimenticio, medicinal, ornamental y para la fabricación de albergues y viviendas. Su curiosidad lo llevo a utilizar ampliamente las plantas, desde la época prehispánica, los indígenas han considerado el peyote como una planta divina que les confiere la posibilidad de curar, tener buenas cosechas, predecir el futuro y ser valeroso en las batallas, además de transferirles poderes de adivinación.

Durante la Conquista, la civilización mexica horrorizó a la sociedad europea por los sacrificios humanos y el uso de plantas sagradas. Estas fueron vistas como malignas y diabólicas.

La Inquisición llegó a México, y esta declaró oficialmente que el uso del peyote era un culto satánico y  prohibió su uso, posteriormente destruyeron todo el acervo (códices) de la cultura botánica mexica.

El conocimiento de algunas plantas se rescató gracias a cronistas y frailes españoles interesados en el tema. Así la primera referencia al peyote la hizo fray Bernardino de Sahagún.

En su manuscrito <La historia general de las cosas de la Nueva España> describe a una planta a la llamaban peyote y narraba que aquellos que la comían o bebían, no necesitaban vino.

En la actualidad, esta cactácea es considerada sagrada por varios pueblos indígenas, particularmente los tarahumaras y los huicholes, estos últimos conservan y practican una ceremonia ancestral, en la que recorren cientos de kilómetros para llegar a Wirikuta, San Luis Potosí, que es la tierra sagrada del peyote y según ellos es el centro del mundo.

El territorio del peyote, cactus de color verde azulado y carece de espinas, se extiende de San Luis Potosí, Zacatecas, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua.

En estudios farmacológicos recientes, se han aislado y caracterizadas 55 diferentes alcaloides, el principal alucinógeno es la mezcalina, que actúa directamente sobre el sistema nervioso central provocando alucinaciones visuales, auditivas, olfativas, táctiles y gustativas.

La mezcalina fue la primera sustancia alucinógena en utilizarse en estudios psiquiátricos, como la esquizofrenia.

Otras especies de cactaceas contienen sustancias alcaloides, pero ninguna de ellas tiene tanta historias y magia como el peyote.

 

 

Mito de color

Desde que somos pequeños nos enseñan que el agua es incolora, inodora e insípida. Pero si sólo tenemos en cuenta el primer término (incolora), cuando contemplamos un lago o paseamos por la orilla de un río, vemos masas de agua con diferentes coloraciones, a veces, es verdosa, otras azulada, mucho azul oscuro… Según esté el cielo, según la hora del día, según la cantidad de suciedad que lleve disuelta, según esté limpio o sucio el fondo del río… el agua adquiere unas tonalidades u otras.
El agua absorbe todos los colores, pero algunos más que otros. Esto se aprecia solamente en grandes volúmenes. La prueba de ello es tan simple como tomar una taza con agua de mar, la veremos transparente. Si arrojamos dicha agua nuevamente al mar se fundirá con el resto de incontables moléculas de H2O y se tornará (a nuestros ojos) de nuevo el color azul. Sabemos que la luz blanca que nos llega del Sol, que son ondas electromagnéticas, está compuesta por casi todas las frecuencias del espectro visible, es decir, contiene todos los colores del arco iris, desde el violeta hasta el rojo, pasando por el azul, verde, amarillo y naranja. Cuando la luz blanca incide sobre un objeto, éste normalmente absorbe sólo un conjunto determinado de colores (o lo que es lo mismo, de frecuencias). El resto, los colores que no absorbe, los transmite, refleja o dispersa. El color del agua se debe a la absorción selectiva de la luz. Y si, en parte se debe a ese efecto visual, pero, sobre todo, a que el agua en grandes volúmenes revela su color azul.
El agua no absorbe bien el color azul, esta luz se mueven sus ondas físicas a través del agua (el medio) y es por ello que la vemos de este color, porque no se absorbe, se difunde. Este mismo principio se aplica al cielo. A más profundidad más pronunciado es el azul. Este color puede ser observado también en la nieve y en los glaciares. Si han tenido la oportunidad de visitar los casquetes polares, donde los grandes bloques de hielo, que es agua más pura, pues al congelarse a tan bajas temperatura se separan la sal y otras impurezas y compuestos que pueda contener, son de color azul

Palabras de la abuela

Recién escuché una palabra que me hizo recordar a mi abuela.
En casa de mis abuelos, día a día, temprano se abrían las ventanas de par en par que daban a los portales de la avenida y también del patio interior de la casa.
Las almohadas sin fundas, las sabanas, las baquetas, se sacaban a “orear” a las ventanas.
Una vez a la semana, se volteaban los colchones de modo de estar parados “oreándose” junto a sus camas.
Esta costumbre de “orear” las cosas y las habitaciones para que les dé el aire es antigua y en vía de extinción.
Nuestra región donde el calor y la humedad provocan generación de moho y el encierro de olores desagradables; por eso todas las habitaciones tiene dos ventanas que se abren al momento que la familia se levanta para sus actividades, y generalmente no se cerraban para que circulara el aire, algunas tenían una rejilla, para evitar las miradas indiscretas de los peatones.
Investigando el termino, viene del latín aura, “aire”, y que literalmente significa “airear”
Los norteños la siguen usando en otra acepción que se aplica a uno mismo, cuando estas entumecido y harto del mismo lugar, oficina, aun en tu casa, uno sale a “orearse” a despejar la mente, refrescar ideas, otro panorama, para evitar el enmohecimiento de las neuronas.
Por eso, hay que abrir las ventanas y orearnos como los colchones de la casa de la abuela y seremos felices al poner en practica esta nostalgia….

Un poco de historia

Dos años después del Grito dado por el cura de Dolores, aún en plena gesta de independencia en curso y cuando Hidalgo y Allende ya habían muerto ejecutados, en la población de Huichipán, estado de Hidalgo, se conmemoró por primera vez la celebración del Grito en 1812, fue un discurso en tono solemne y elevado para evitar que decayera el ánimo del pueblo, y un exhorto a continuar la pelea contra el dominio español. De hecho, fue el general insurgente Ignacio Lopez Rayón, que para entonces había tomado a su cargo de liderazgo de la lucha de  independencia, quien llevó la conducción del acto y dirigiéndose a la población ahí reunida, expreso la siguiente proclama: 

“Diremos por primera vez desde este glorioso lugar, que vamos a seguir en la lucha y que la providencia nos acompañe. ¡Viva la virgen santísima de Guadalupe! ¡Viva la independencia nacional! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Allende! ¡Viva Abasolo! ¡ Y que vivan los héroes que nos dan patria y libertad! 

Septiembre es el mes de la Nación, es celebrado por sus habitantes con una fiesta tricolor que sirve para exaltar y aprehender un poco más este notable, extenso y diverso país que compartimos.